lunes, 10 de octubre de 2011

Caminando a la Restauración

¿Has sentido el desanimo en tu vida? La tristeza, de dolor del corazón, ese pensamiento que te dice que ya no puedes mas, que no hay vuelta, que no sirves, que no hay mas oportunidad, que no tienes más fuerzas, que ya es tarde…
Veremos en el ejemplo de David un hombre que, a pesar de las pruebas, de su pecado, de las persecuciones, vivió la restauración de Dios y pudo plantar su bandera y decir: “mi porción es Jehová” (salmos 119:57-64). David vivió diversas situaciones y vamos a analizar algunas de ellas y como Dios le levantó y restauró en amor para que pueda seguir adelante.

Persecuciones

Vemos en 1 Samuel 18 el comienzo de las persecuciones que sufrió en manos de Saúl y sus hombres, su forma de conducirse y el cuidado de Dios en su vida.

1. Dios le cuida. 1 Samuel 18:8-14
2. Dios estaba con él. 1Sm.18:28
3. Dios le protege. 1 Sm.19:18-24
4. Dios le da ánimo a través de un amigo. 1 Sm.20:16-18

A la vez, podemos ver como es el actuar de David el cual debemos imitar en medio de las persecuciones o problemas con personas que pueden desanimarnos.

1. David se conducía prudentemente. 1 Sm.18:14
2. David mostró fidelidad. 1 Sm. 22:14
3. David busco la guía de Dios y obedecía. 1 Sm.23:2,10-11
4. David respeto al que le perseguía porque entendió la soberanía de Dios. 1 Sm.24:1-6
5. David dejo a Dios la venganza. 1 Sm. 24:12

Pecado

2 Samuel 11 y 12, Salmos 32:2-3, Salmos 51
Vemos la caída de David en pecado, las consecuencias del mismo en su vida, su cuerpo, su alma, y a la vez la restauración de Dios a un corazón arrepentido.
David confesó su pecado a Dios (Salmos 32:5-7, 2°Sm.12:13), se arrepintió y recibió el perdón de Dios ( Salmos 51), su disciplina ( 2°Samuel 12) y su restauración total (Sl.51:17-19) afirmando Dios que él era un hombre conforme a Su corazón: 1 Samuel 13:14, Samos 89:20,Hechos 13:22.

Pruebas

David se encuentra frente a un gran desafío, GOLIAT, una gran prueba que debía vencer. El no se miro a sí mismo y entenderemos el por qué…

• Muchacho. 1 Sm.17:33 • Pastor de ovejas. 17:34
• Inexperto en la guerra. 17:39
• De apariencia débil .42

Sino que …

1. Miró la Grandeza de Dios. 1 Sm.17:26, 36
2. Miró la Fidelidad de Dios. 17:37
3. Miró el Poder de Dios 17:45

¿Cuál es tu Goliat? ¿Qué es eso que te desanima y no te deja ver a Dios? NO te mires a ti mismo y la magnitud de la prueba, mira a Dios y todo lo que Él es.
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de el sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro animo no se canse hasta desmayar” Hebreos 12:1-3

Fuente: Articulo enviado por www.iglesialatina.org

jueves, 28 de julio de 2011

Gracia, cruz y cuadrilátero

Hebreos 4. 15 y 16 - Romanos 6.23 - Mateo 9.12 - Juan 12. 47 – Juan 3. 14 – Juan 12.32


La gracia resulta, por momentos, difícil de explicar porque no hemos sido entrenados para comprenderla. Calificamos y valoramos a las personas por lo que hacen o tienen. La gente se vuelve importante en cuanto haga y haga “bien” y en función de que posea lo “suficiente”. Las comillas no son antojadizas. Intenta enmarcar dos conceptos que son definitivamente subjetivos. Por cada persona en la tierra podría haber una idea distinta sobre lo que significa hacer bien y sobre lo que es suficiente. Se nos complica comprender la gracia porque esta no valora al ser humano ni por lo que hace, ni por lo que tiene, sino por un concepto mucho más objetivo.

La cruz por nuestro ser
La cruz de Cristo es símbolo de la gracia divina. Jesús entregó su vida de manera sacrificial por todo ser humano. No importa cuanto tenga, no interesa que tan calificado esté en su hacer. Cristo muere en la cruz simplemente por lo que el humano es. Es muy interesante que nos llamemos a nosotros mismos SER humano… porque es precisamente por esto que Cristo se sacrifica: Lo hace por nuestro ser. La gracia nos dice que lo que nos hace valiosos no es nuestro hacer, ni nuestro poseer, sino nuestro ser. Hemos sido creados por Dios y para él eso es suficiente.

El mensaje de la cruz
La cruz, como todo símbolo, regala un mensaje. Es una imagen simple e impactante que me dice al menos tres cosas: Soy valioso, soy necesitado y Dios puede satisfacer mi necesidad. Cristo no me va a desechar en el leprosorio para que la cruel enfermedad del pecado me corroa hasta la muerte. El me ama porque soy creación suya. No importa cuánto tenga ni lo bien o mal que haga. Tampoco importa mi historia, ni mi posición social, ni mis faltas, ni mis frustraciones, ni lo que me hayan hecho. Para él soy tan valioso que merezco el sacrificio. Insisto: No por lo que he hecho con mi vida, sino por mi vida a pesar de lo haya hecho de ella. Pero también me dice que soy un ser necesitado. Me urge, para vivir abundantemente, encontrarme con Jesús y su amor sacrificial. Para recuperar el equilibrio estoy urgido de encontrarme con quien creó la noción de equilibrio. Por razones de lógica pragmática y de inteligencia emocional, declarar la independencia de Dios no tiene sentido: Es absurdo perderme el placer de la relación con Cristo. La Biblia me revela que Dios tiene la intención de restaurarme ante mi necesidad porque me ama y me considera valioso… pero dice algo más.

Titán por amor
A Dios le sobra espalda para hacerlo. No hay monstruo tan temible y poderoso que lo contenga en el rincón del cuadrilátero. Él salta al centro del ring porque me ama y luchará hasta la muerte, y hasta con la muerte, por mi amor… y como la muerte es un ogro maligno que solo se lo vence burlándose de él, es capaz de entregarse en sus crueles brazos para que ría burlonamente… solo para que termine descubriendo que quien ríe último ríe mejor. La gracia de Dios se corona con esa enorme carcajada divina que declara su victoria sobre el más temible adversario. Ríe sonoramente y busca mi mirada cómplice… porque para él soy valioso, no por lo que tengo o hago, sino por lo que soy.

por German Ortiz.

Fuente: http://www.apuntespastorales.com/